Sala 4 y 5 (audiovisual). El oro en Navelgas.

Y llegamos a segunda parte de nuestro museo, donde nos centraremos en la historia y características de las explotaciones en la zona de Navelgas.

Como os comentamos durante la primera sala, Navelgas se encuentra dentro de unos de los cinturones auríferos que atraviesan el occidente de Asturias dirección NE-SO, partiendo aproximadamente desde Cadavedo, pasando por la cuenca del Esva, atravesando la Sierra de Oro entre Naraval y Navelgas, y continuando dirección hacia Allande.

Este filón fue explotado prácticamente en su totalidad durante la época romana (Siglo I-II d. C.). Los canales y lavaderos de mineral de Lavadoira y Santiago Cerredo, las grandes explotaciones de la «Sierra del oro» entre Navelgas y Naraval, o los canales y depósitos de la «Presa del Moro», dan fe de los esfuerzos realizados para la obtención del preciado metal en nuestro concejo (Tineo).

CONTEXTO HISTÓRICO.

Después de que el Emperador Augusto estableciera el oro como patrón moneda (año 27 antes de Cristo), y tras finalmente conquistar estos pueblos durante el siglo I, los ingenieros romanos comenzaron una búsqueda sistemática de los yacimientos primarios, donde el oro aún se encontraba contenido en las rocas de las montañas.Con la llegada de los romanos al territorio asturiano, se inicia a gran escala la explotación de las cuencas de los ríos Navia, Narcea y Esva, con técnicas “industriales” en las que el agua era un elemento fundamental.

La obtención de este metal en los yacimientos auríferos en roca (yacimientos primarios) se hizo mediante complejas técnicas que exigían el desvío de ríos, arroyos, y regueros, y la construcción de una densa y compleja red de canales y depósitos que fue posible gracias a los conocimientos técnicos dejando en el paisaje huellas y cambios perfectamente visibles pasados 2000 años.

Las minas romanas de oro de Navelgas tienen la particularidad de formar parte de un complejo aurífero explotado por medio de trincheras subterráneas, aún visibles hoy en día. En este lugar, se explotaron dos filones de 900 y 700 metros respectivamente a través de la técnica conocida como Ruina Montium.

El vaciado de estos dos filones significó uno de los movimientos de tierra más importantes de este tipo de explotación en Asturias, según el geólogo Guillermo Shulchtz, quien visitó la zona mientras realizaba el primer mapa topográfico de Asturias en 1840, y estimó en más de 2 millones de metros cúbicos, provocando una profunda brecha en la montaña y originando las dos vaguadas por las que transcurre nuestra ruta: La Ruta de la Huella del Oro.

Increíble, ¿verdad?.

EXTRACCIÓN DEL ORO ÉPOCA ROMANA

Entre las formas de extracción practicadas durante la romanización en el noroeste peninsular, destacan diferentes técnicas:

El bateo (Aurum fluminum ramentis) o las trincheras a cielo abierto (Aurum talutium), que servían de extracción pero también como prospección o muestreo para conocer si en la zona podía haber una presencia de oro importante, como para llevar a cabo una explotación de mayor embargadura.

Las explotaciones mayores podían dividirse a su vez dos formatos:

AURUM AURRIGAE (Aluvión – Yacimiento secundario). Mediante aluviones a cielo abierto sobre la montaña. Ejemplo: Fana de la Freita (Allande).

AURUM CANALICIUM (Ruina Montium – Yacimiento primario). Oro obtenido en el interior de la montaña mediante galerías y pozos subterráneos. Este es el ejemplo de Navelgas. En ambos casos, el objetivo era el derribo total o parcial de la montaña.

Estas técnicas son conocidas con el nombre de Ruina Montium.

El aprovechamiento utilizado en los terrenos del caso de Navelgas (roca dura), sería el siguiente:

A través de una serie de entibos se realizaban trincheras o cuevas en la roca. A continuación vendría la aplicación del agua, que estaría embalsada en la parte superior de la montaña, y del fuego y otros elementos que se empleaban en el interior de las galerías, de manera que la fuerza de la gravedad, a la que uniría la presión del agua, que se introducía por la parte superior, conseguía desgajar la roca por completo.

El último tramo serían los canales y zonas de lavado, y zonas de deshechos. El agua arrastraba todo el sedimento hasta el llano donde se encontraban los canales de criba y lavado, llamados “agogas”: Canales de lavado de madera en cuyo suelo se depositaban mallas vegetales destinadas a atrapar el mineral más denso, y el resto de sedimentos eran arrastrados.

Las mallas se ponían a secar y se quemaban. El resto del material estéril se amontonaba con gran esfuerzo formando terrazas, visibles hoy en día.

SALA 6: UTILLAJE DEL ORO